¡Amilandy Ramírez Fonseca, ha vuelto a casa!
Volvió al lugar donde nació su nombre, donde la esperaron durante 18 años, donde la ausencia no significó olvido. Amilandy se fue cuando tenía 14 años, en medio de un país atravesado por la guerra, ingresó a una de las estructuras de las antiguas FARC -EP en las montañas del Tolima. Allí, lejos de su casa y de su familia, la guerra la alcanzó y su cuerpo fue inhumado en lo alto de esas mismas montañas que tantas historias han guardado.
Durante años nadie supo dónde estaba. Su cuerpo había sido recuperado por la Fiscalía General de la Nación y su ADN ingresó al banco de perfiles genéticos, pero no había coincidido con el de ninguna persona buscadora, por lo que su cuerpo reposó durante años en Medicina Legal.
Gracias a una acción conjunta entre Firmantes de Paz de la Corporación Humanitaria Reencuentros, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas @ubpdcolombia, Amilandy pudo volver a tener nombre, historia y abrazo.
En este camino fue fundamental la palabra, la persistencia y el cuidado de las y los firmantes del Acuerdo de Paz, quienes, desde su compromiso con la verdad y la reconciliación, acompañamos este proceso. Reencuentros tejió la memoria y ayudó a que esta entrega fuera digna, amorosa y profundamente humana.
La despedida fue en su casa. Allí, rodeada de quienes la amaron siempre sus padres, hermanas y hermanos. Su papá interpretó una de las canciones que ambos escuchaban juntos, como si la música fuera el puente para volver a encontrarse y su mamá le dedico unas palabras a su “niña”. Desde allí, Amilandy recorrió por última vez las calles de Planadas. Los vecinos miraban en silencio, con respeto. Uno de sus hermanos llevó sobre sus hombros el cajón que guardaba sus restos, caminando despacio, con el peso del amor y de la memoria, hasta el cementerio.
Hoy Amilandy descansa en su tierra, con su nombre dicho en voz alta, con su historia reconocida. Su regreso nos recuerda que buscar es un acto de amor, que la paz también se construye devolviendo a casa a quienes la guerra quiso borrar, y que ninguna ausencia es eterna cuando hay manos que siguen buscando y corazones que no olvidan.