¡Víctor Hugo ha vuelto a casa!
Después de 22 años de búsqueda, de ausencia sostenida en el pecho, de preguntas sin respuesta, hoy su familia pudo despedirlo con dignidad, rodeado de memoria, flores y mensajes de paz.
En este homenaje, su imagen se levanta como la de un mensajero de la paz. Como alguien que, incluso desde la ausencia, sigue hablando de esperanza, de reconciliación, de un país que insiste en sanar. Hoy su nombre ya no está solo en el silencio.
Víctor Hugo Navarro Morales, desaparecido en 2003, regresó a los brazos de los suyos gracias al trabajo articulado y a la confianza construida en el camino, que permitió la recuperación de su cuerpo en el Cementerio Central de Neiva por parte de la Unidad de Búsqueda de personas Dadas por Desaparecidas (@ubpdcolombia). Una verdad que tardó, pero que llegó.
Desde la Corporación Humanitaria Reencuentros, como firmantes del Acuerdo de Paz y personas buscadoras, nos comprometimos a encontrarle, por ello colocamos nuestro empeño en indagar, acompañar y lograr su recuperación. Acompañamos este momento con profundo respeto, cariño y camaradería.
Durante el acto de entrega, la familia recibió un árbol como símbolo de memoria. Su hijo lo sostuvo como quien recibe una herencia viva, una promesa de que el recuerdo crecerá fuerte, enraizado en la tierra del hogar. Prometió sembrarlo como homenaje permanente a su padre.
El acto de entrega se dio en Neiva, pero luego su familia viajó a Caquetá para inhumarlo allí como lo habían soñado por tantos años. Y nosotras y nosotros seguimos aquí, acompañando cada paso, convencidas y convencidos de que la paz también se construye buscando, nombrando, dignificando.
Como firmantes de paz, seguimos apostándole a que cada regreso a casa sea también una victoria de la vida sobre el olvido. ¡Hasta siempre camarada!
Foto: Equipo Sur – Corporación Reencuentros